En la intervención familiar, comprender la historia relacional de una familia es tan importante como analizar el problema que motiva la demanda terapéutica. Los conflictos actuales rara vez surgen de forma aislada: suelen estar vinculados a patrones transgeneracionales, dinámicas relacionales repetidas y experiencias emocionales heredadas. En este contexto, el Genograma en terapia familiar sistémica se ha consolidado como una herramienta fundamental para explorar, visualizar y comprender la complejidad de los sistemas familiares.
Desde INEFSO, donde se promueve una intervención familiar rigurosa y basada en modelos sistémicos, el genograma se entiende no solo como un instrumento gráfico, sino como una herramienta clínica, diagnóstica y terapéutica que permite al profesional y a la familia construir una narrativa compartida sobre su historia.
En este artículo abordamos en profundidad qué es el genograma en terapia familiar sistémica, para qué se utiliza, cómo se elabora correctamente y cuál es su valor en los procesos de evaluación e intervención.
¿Qué es el genograma en terapia familiar sistémica?
El Genograma en terapia familiar sistémica es una representación gráfica de la estructura familiar y de las relaciones que se establecen entre sus miembros a lo largo de varias generaciones, generalmente tres. A diferencia del árbol genealógico tradicional, el genograma incorpora información emocional, relacional y contextual, lo que lo convierte en una herramienta clínica de alto valor.
El genograma permite representar:
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Vínculos familiares (parentesco, matrimonio, separación).
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Dinámicas relacionales (conflicto, alianza, distancia emocional).
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Acontecimientos vitales relevantes.
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Patrones repetidos a lo largo del tiempo.
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Información significativa para la intervención terapéutica.
En terapia sistémica, el genograma ayuda a entender cómo el sistema familiar influye en el comportamiento individual.
Origen y marco teórico del genograma
El uso del genograma se desarrolla principalmente a partir de los aportes de la terapia familiar sistémica y del enfoque transgeneracional. Autores como Murray Bowen sentaron las bases para comprender la transmisión de patrones emocionales entre generaciones.
Desde esta perspectiva, el Genograma en terapia familiar sistémica se apoya en principios como:
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La familia como sistema interdependiente.
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La transmisión multigeneracional de pautas relacionales.
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La influencia del pasado familiar en el presente.
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El equilibrio entre pertenencia y diferenciación.
El genograma se convierte así en una herramienta para observar el sistema familiar en su conjunto.
¿Para qué se utiliza el genograma en terapia familiar sistémica?

El Genograma en terapia familiar sistémica cumple múltiples funciones dentro del proceso terapéutico:
Función evaluativa
Permite al profesional recopilar información estructurada sobre la familia, identificar patrones y comprender el contexto relacional de la demanda.
Función diagnóstica
Ayuda a detectar repeticiones transgeneracionales, lealtades invisibles, conflictos no resueltos o alianzas disfuncionales.
Función terapéutica
El proceso de elaboración del genograma genera reflexión, insight y resignificación de la historia familiar por parte de las personas participantes.
Función vincular
Favorece la alianza terapéutica y la implicación activa de la familia en el proceso.
Elementos que componen un genograma
Símbolos básicos
En el Genograma en terapia familiar sistémica se utilizan símbolos estandarizados para representar:
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Cuadrado: hombre.
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Círculo: mujer.
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Línea horizontal: relación de pareja.
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Línea vertical: filiación.
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Línea discontinua: separación o divorcio.
Información estructural
Incluye datos como:
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Nacimientos y fallecimientos.
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Edades y fechas relevantes.
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Orden de nacimiento.
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Composición de la familia.
Información relacional
Es uno de los aspectos más relevantes del genograma terapéutico:
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Relaciones conflictivas.
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Relaciones fusionadas.
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Distancia emocional.
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Alianzas o coaliciones.
Esta información aporta profundidad clínica al análisis.
Cómo se elabora un genograma en terapia familiar sistémica
Definir el objetivo terapéutico
Antes de iniciar el genograma, el/la profesional debe tener claro para qué lo va a utilizar: evaluación inicial, exploración de un conflicto concreto, trabajo transgeneracional, etc.
Recoger la información de forma colaborativa
El Genograma en terapia familiar sistémica se construye junto a la familia, no sobre ella. El/la terapeuta guía con preguntas abiertas y escucha activa.
Representar al menos tres generaciones
Incluir abuelos/as, progenitores/as e hijos/as permite observar patrones que no serían visibles en una sola generación.
Explorar acontecimientos significativos
Enfermedades, migraciones, pérdidas, rupturas, secretos familiares o cambios drásticos aportan claves fundamentales para la comprensión del sistema.
Analizar el genograma con la familia
La interpretación no debe imponerse. Se invita a la familia a reflexionar sobre lo que observa y a establecer conexiones con la situación actual.
El genograma como herramienta terapéutica activa
El Genograma en terapia familiar sistémica no es solo un instrumento de recogida de datos, sino una intervención en sí misma. Durante su elaboración pueden surgir:
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Emociones no expresadas.
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Recuerdos olvidados o silenciados.
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Nuevas narrativas sobre la historia familiar.
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Cambios en la percepción de los conflictos.
Este proceso favorece el insight y puede desbloquear resistencias terapéuticas.
Genograma y patrones transgeneracionales
Uno de los aportes más valiosos del genograma es la identificación de patrones que se repiten a lo largo de generaciones, como:
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Repetición de rupturas de pareja.
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Roles parentales rígidos.
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Dificultades en la expresión emocional.
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Lealtades familiares invisibles.
El Genograma en terapia familiar sistémica permite hacer visibles estos patrones y trabajar sobre ellos de forma consciente.
Aplicaciones del genograma en distintos contextos
Terapia familiar
Facilita la comprensión de conflictos intergeneracionales y mejora la comunicación.
Terapia de pareja
Permite analizar modelos de relación aprendidos en la familia de origen.
Intervención con infancia y adolescencia
Ayuda a contextualizar síntomas conductuales o emocionales dentro del sistema familiar.
Trabajo social y mediación
El genograma aporta una visión global de la red familiar y sus dinámicas.
Consideraciones éticas en el uso del genograma
El uso del Genograma en terapia familiar sistémica requiere una práctica ética rigurosa:
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Respeto a la confidencialidad.
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Cuidado en el manejo de información sensible.
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Consentimiento informado.
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Evitar juicios o interpretaciones estigmatizantes.
El genograma debe utilizarse siempre al servicio del bienestar familiar.
Errores frecuentes en la utilización del genograma
Algunos errores habituales son:
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Convertir el genograma en un interrogatorio.
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Usarlo solo como herramienta técnica sin dimensión terapéutica.
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Interpretar de forma rígida los patrones.
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No devolver la información a la familia.
Un buen uso del Genograma en terapia familiar sistémica exige formación y supervisión profesional.
Formación en genograma y terapia sistémica
El manejo adecuado del genograma requiere conocimientos en:
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Teoría sistémica.
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Comunicación terapéutica.
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Análisis relacional.
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Ética profesional.
En definitiva, el Genograma en terapia familiar sistémica es una herramienta esencial para comprender la complejidad de las familias y acompañar procesos de cambio profundos. Su valor reside no solo en la información que aporta, sino en su capacidad para generar reflexión, conciencia y nuevas narrativas familiares.
Utilizado de forma ética y profesional, el genograma facilita la identificación de patrones transgeneracionales, fortalece la alianza terapéutica y amplía las posibilidades de intervención. En un contexto social donde las estructuras familiares son cada vez más diversas y complejas, contar con herramientas como el genograma resulta imprescindible para una práctica clínica y social de calidad.