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Un diagnóstico precoz es fundamental para que el tratamiento para la esquizofrenia sea lo más efectivo posible. ¿Cómo conseguirlo?

Al decirte que la esquizofrenia es una enfermedad muy compleja no te estamos descubriendo nada nuevo, pero ¿sabrías decirnos a qué se debe concretamente esta complejidad? Lo motivos son varios. Primero porque se trata de una enfermedad mental que puede presentarse de forma muy diferente dependiendo de la persona, y segundo porque, al igual que sucede con otros trastornos psiquiátricos, se puede confundir con otras enfermedades. Por esta razón es muy importante prestar atención a la presencia de ciertos cambios o síntomas que podrían estar dándonos la voz de alarma del inicio de la enfermedad.

¿Por qué tardamos en ir al médico?

En la esquizofrenia, casi como en cualquier enfermedad, cuanto más precoz sea la intervención, mejor será el pronóstico. En este caso, la presencia de múltiples crisis se ha relacionado con la posibilidad de deterioro de funciones como la atención, la concentración y el ánimo, y este deterioro, a su vez, también se ha relacionado con el retraso en el inicio del tratamiento farmacológico una vez se han presentado los síntomas.

Aunque parezca raro, resulta bastante frecuente que una persona empiece a presentar síntomas de esquizofrenia y no vaya al médico. ¿Sabes a qué se debe esto? Aquí tienes varias razones:

– Las personas que empiezan a experimentar síntomas psicóticos, es decir, alucinaciones o delirios, tienen la certeza absoluta de que eso es real de forma que no tienen la sensación de estar enfermando. Esto dificulta bastante a familiares y amigos la posibilidad de intervenir y llevarlos al médico, y es que por regla general las personas con esquizofrenia se negarán a ir y en muchos casos pensarán que sus propios familiares están implicados en alguna trama contra ellos.

– Muchas personas con síntomas los ocultan (la mayoría de las veces por miedo) y no le cuentan a ningún familiar lo que están empezando a sentir. Solo cuando ya ha pasado un tiempo considerable y comienzan a comportarse de forma extraña, los familiares se dan cuentan de que algo extraño está ocurriendo.

– En ocasiones los síntomas van apareciendo de forma poco llamativa, de manera insidiosa. Entonces los familiares solo son capaces de notar algún cambio poco significativo. Hay quienes refieren que en la adolescencia empezaron a notar cómo su hijo cambiaba, cómo se volvió más raro, introvertido y suspicaz. Lo que ocurre es que al ser un proceso lento y poco llamativo la mayoría de los familiares no acuden al médico.

¿Qué cosas deben alertarnos?

Sobre todo debemos estar muy atentos a los cambios que se producen en la personalidad, en la forma de ser. Los más frecuentes son:

– Cambio en la forma de comportarse: era extrovertido y al pasar de adolescente a adultos se vuelve introvertido.

– Aislamiento: deja de salir con amigos, deja de interesarse por las relaciones sociales, pasa la mayor parte del tiempo en su habitación encerrado, no quiere hablar con nadie, se vuelve esquivo y raro.

– Abandono de actividades habituales: deja de hacer deporte, deja de estudiar, empieza a instaurarse en él la apatía…

– Cambio de hábitos (no duerme o duerme durante todo el día), cambio de humor (está irritable, suspicaz, agresivo verbalmente…).

– Inicio de creencias poco usuales: esoterismo, magia, etc.

Todos estos cambios tienen que ser duraderos, es decir, tener un par de días malos, de no querer salir, no es significativo. Es cierto que el inicio de la esquizofrenia coincide habitualmente con el paso de la adolescencia a la edad adulta. Este periodo es por sí mismo conflictivo, y no son infrecuentes los cambios de humor y el malestar, aunque generalmente no se da un aislamiento generalizado y a pesar de los cambios la vida continúa igual con los estudios, amigos y aficiones.

De la misma forma, hay algunos de los síntomas de la esquizofrenia que también pueden estar presentes en una depresión. Por eso, debe ser un especialista siempre el que haga el diagnóstico.

Por suerte, en muchos casos el debut de la enfermedad es muy brusco, haciendo que en una o dos semanas la persona empiece a percibir cosas extrañas a su alrededor: complots, tramas contra él, voces en la cabeza, angustia y otras alteraciones de conducta secundarias. En estos casos los familiares acuden alarmados a su médico de cabecera o a urgencias, donde se inicia un tratamiento y seguimiento que enseguida paliará los síntomas.

Por todo esto, ante cualquier cambio de conducta, de hábitos o de forma de ser, debemos consultar a un especialista. Siempre es mejor que nos tranquilicen diciendo que no tiene importancia lo que nos preocupa a que se esté instaurando la esquizofrenia y esta no sea tratada.

Fuente y foto Aquí