Ecoaldeas.

En las laderas de la Alpujarra de Granada, alejada de la civilización, se encuentra Beneficio, una de las comunas hippies más antiguas de Europa.

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No hay ningún cartel que indique su situación por el camino, tampoco viene indicado en ningún mapa, sólo el boca a boca hace posible llegar al paraíso hippie español. Granada alberga la comunidad Rainbow más grande y veterana de España. A finales de los 70 desde Ibiza, llegaron los primeros hippies a la Alpujarra. Entre ellos estaban John y Marion, los dos ingleses que crearon esta comunidad. Estos ingleses “liberaron a tierra”, lo que en idioma hippie significa comprarla y ponerla a disposición de todos. Lo consiguieron con donativos.

Después de caminar dos horas por las montañas de Lanjarón, un pequeño parking con caravanas hippies abre las puertas a sus visitantes. Son las seis de la tarde, y varios grupos de amigos disfrutan del sol, y de una conversación en buena compañía. Coches con matrículas de todas partes del mundo, Francia, Holanda o Alemania, acaban de llenar este parking multicultural, en el pueblo no está permitido el paso de coches. De una de las caravanas sale un joven rubio con rastas, que vende empanadillas a todo el que llega hambriento de la travesía.

Es un italiano llamado Luigi, de 26 años. “Vine hace unos meses a vivir a Cáñar, una comunidad cercana, gracias a Helpx, una nueva forma de viajar y trabajar, me instalé en una granja cercana en la que me daban alojamiento y comida a cambio de ayudarles con su trabajo”, cuenta Luigi. Un tiempo después, este italiano descubrió la comuna hippie, y decidió instalarse con seis amigos más.

En la entrada de Beneficio se sitúa el símbolo más emblemático de esta comunidad. Se trata del Big Lodge, el gran tipi o tienda india que actúa como centro legislativo de la comunidad. En él se reúnen dos veces al día, se discuten los temas de la comunidad con el talking stick (el bastón de la palabra), todo ello en inglés, el idioma oficial de esta comunidad.

Además es el centro cultural del pueblo, donde hacen fiestas y tocan instrumentos de todas partes del mundo. En la puerta de la gran tienda india, se encuentra una lista de normas con los valores de la comunidad, el más importante, el respeto por la naturaleza.

Junto a esa lista está la Magic Box (caja mágica), en la que cada uno aporta el dinero que puede para la comunidad. La bandera del arco iris, y otros carteles que llenan la entrada con el lema principal de los hippies de Paz y amor, hacen que el clima rebose espiritualidad.

En Beneficio conviven más de 250 personas, entre ellas unos 50 niños. Mientras se camina por sus tierras, se puede ver a los perros corriendo libres junto a los niños descalzos, jugando en el río y disfrutando de la naturaleza.

“En esta comuna todo el mundo es bienvenido”, nos cuenta Lasse, un mochilero berlinés que llega a la comuna con la intención de acampar aquí un par de días. Este joven alemán ha tardado tres días en llegar al sur de España desde Berlín, haciendo autostop hasta Granada. “Es increíble que converjan tantas culturas en un sitio tan pequeño. Es como juntar a lo mejor de cada cultura y traerlo aquí, para ponerlo en común con el resto.

Valerie es una joven ucraniana que también vive en la Alpujarra gracias a Helpx, y suele venir a los mercados que hacen los jueves en la comunidad, para comprar verduras frescas, o artesanía que realizan los habitantes de la comuna. “Es la primera vez que hago camping en Beneficio, pero me parece un sitio único. Aquí los niños corren libres, tienen un colegio en plena naturaleza… creo que aquí son felices”, nos cuenta entusiasmada.

“Desde que llegamos, todo el mundo ha sido muy amable con nosotros. Donde hemos acampado hay una casa en la que vive una chica joven con su hija de cuatro años, que nos ofrece café por las mañanas, su cocina por si necesitamos cocinar, etc. Es muy bonito saber que la gente se preocupa por ti y que comparte tanto. Además ella pasa muchas horas jugando con su hija. Hoy en día es muy difícil ver esa dedicación con los niños, me pareció una escena conmovedora”, cuenta Valerie.

“Me sorprende mucho el abastecimiento de las casas. Esta mujer ha construido un panel solar casero, tiene un pequeño huerto, y hasta los excrementos de toda la comunidad se reciclan, son el abono de estas tierras”. -Concluye-, “el respeto que tienen por la naturaleza me parece un ejemplo a seguir”.

Mateo, uno de los italianos que vive en Beneficio nos invita a su casa. En ella conviven siete jóvenes italianos, sin electricidad, sin televisión. Ya es de noche, y la luz de las velas alumbra el salón. Se trata de un conjunto de casas prefabricadas, con materiales reciclados, y un decorado místico.

Mateo nos enseña su habitación, sólo hay un colchón en el suelo con un libro al lado. “No necesito nada más”, nos dice orgulloso de su pequeño espacio. “Hace dos días hicimos una fiesta, tenemos un horno e hicimos unas pizzas para toda la comunidad, fue muy divertido y todos disfrutaron mucho”, explica Mateo.

Máscaras africanas cuelgan de la pared, y una tabla de “Consejos para una convivencia plena”: Pensar antes de hablar, ser sincero contigo mismo…Aunque resulte difícil de creer a la luz de las velas, Mateo vive la mitad del año en Londres, es chef en un restaurante, hasta que consigue dinero suficiente para venir a Beneficio. “No me gusta tener jefe. Aquí me levanto y trabajo para nuestra comunidad en el bosque. Sin horarios”.

El hermano de Mateo también vive con él en la comuna; Giorgio tiene 29 años, es muy alto, rubio, con una extensa barba. Está cocinando arroz con verduras, y nos invita a cenar con ellos. “En esta casa no hay sillas, así nadie está por encima de nadie”, dicen. Una cuchara para cada uno, y un solo plato de arroz del que comemos los nueve. “Nosotros no comemos carne, somos veganos. Pero respetamos la decisión de cada uno, es una decisión personal”, afirma Giorgio.

Después de cenar, Giorgio prepara una pipa para fumar que trajo de su viaje por la India, y todos realizan un ritual de ofrecimiento al dios Shiva antes de encenderla, el denominado “Dios de la Naturaleza”. Beneficio también es conocido por la cantidad de budistas que viven allí.

Tocan la guitarra, mientras conversan sobre la vida. Todos coinciden en la paz que les da este pequeño rincón de España. “En Beneficio no hay cobertura para los móviles, pero a cambio tenemos cobertura para nosotros mismos, y con la naturaleza que nos rodea”, sentencia Mateo.

Fuente: http://www.elmundo.es/sociedad/2016/05/25/57449488e2704e80758b4650.html